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miércoles, 21 de febrero de 2018

CREER AÚN SIN VER NADA...AL CREER SE MANTIENE VIVA LA ESPERANZA DE UN NUEVO RENACER.

¡Qué difícil es creer cuando no ves nada! Cuando el camino es incierto y tus recursos escasean. Cuando sientes que se agotan tus fuerzas y tu mente comienza a plantar preguntas de las que no obtienes respuestas. Cuando a tu lado sientes la derrota y la duda carcome tu esperanza.
¡Qué difícil cuando te dan la espalda los que menos imaginabas! Y sientes un dolor tan fuerte en el pecho que te hace sentir que no podrás continuar, que el corazón va a reventar. Y ves las puertas cerradas y no encuentras ninguna ventana. Piensas, ¿dónde está Dios? ¿Qué hace que no te ayuda? Y a tu alrededor todo está en silencio, pero en tu interior los pensamientos e ideas no dejan de hablarte.
Pero no es fe creer cuando todo lo ves. Porque la fe desafía al mundo natural, enfrenta a nuestras dudas y reta a nuestros pensamientos. Porque la fe es superior a lo que sentimos, es aquello de lo que estamos convencidos que sucederá. Porque la fe acompaña a aquellos que no son incrédulos y les demuestra que las cosas pueden llegar a ser posibles.
Por eso, sigue creyendo. No dejes de confiar en Dios. Se necesita valentía para enfrentar los temores y las dudas. Para proclamar que algo sucederá aún cuando las posibilidades parecen poco probables. Pero Dios es experto en romper con estadísticas y en hacer las cosas imposibles, posibles.

¡No desmayes, sigues esforzándote! Y cuando alguien te mire con incredulidad o intentando burlarse, no te intimides, levanta tu cabeza bien alto. Porque este mundo pertenece a aquellos con la suficiente visión de seguir creyendo que algo sucederá aún cuando no ven nada.

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