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lunes, 14 de septiembre de 2015

EL REENCUENTRO CON DIOS, DE UNA MUJER DECEPCIONADA DE LA VIDA DEL AMOR Y DE DIOS...


Señor Dios...
Hace mucho que no hablo contigo. No es gratuito; créeme que todo lo que 

he hecho en mi vida tiene una explicación. Me recuerdo aún muy pequeña 

en medio de situaciones incomprensibles para mí. 

En ese entonces, yo tenía fe en ti; sin embargo, acontecieron cosas tan 

dolorosas que me obligué a dejar de creer en todo lo que implicaba 

“confianza”. Sencillamente, no entendía por qué todo aquello que poseía 

mi amor era lo que más me lastimaba. Nunca entendí por qué preparaste 

para mí un camino tan complicado. 

Hubo momentos en los que quise desertar; hubo noches tan grises que 

dudé de la existencia de las estrellas y de otros cielos; hubo días en los 

que me sentí tan olvidada que decidí olvidarme de todos; dejar de tener 

tanto tacto; creer en sólo aquello que pudiera percibir con mis 5 sentidos

y, entonces, decidí dejar de contarme el cuento de “Dios”. Quizá por esa 

razón en este momento, después de 15 años me siento hipócrita tratando 

de reconciliarme contigo.Quiero decirte que ha habido mucha gente que 

ha tratado de ayudarme para acercarme a ti, pero, honestamente, tienes 

una hija muy necia. No me gusta que me digan en qué creer y en qué no 

creer. Sin embargo, heme aquí, abriéndote una vez más mi corazón. 

No sé en qué nos quedamos. 

La última vez que hablé contigo, yo tenía 9 años y sé que es imposible 

revertir el tiempo; pero siendo muy franca, me gustaría mucho estar ahí, 

nuevamente, parada frente a la ventana, contemplando ese cielo tan 

precioso, tu luna como dibujo del artista más ambicioso y tus hermosas 

estrellas que parecen brillantina finamente pegada en una cortina de 

terciopelo. Estoy en un dilema, ¿sabes?; estoy en un punto crítico y ya 

tengo claro qué es lo que quiero.Hace dos años conocí al hombre que 

más he amado y con perfecto detalle logró recordar la primera vez que 

vi sus ojitos coquetos, recuerdo su mirada persistente que me decía: 

“nótame”, fue muy difícil evitarlo porque desde el momento en que se 

atravesó en mi camino supe que algo habría entre nosotros. 

Hay lugares y momentos que uno no olvida y mi realidad es que no logro 

borrar de mi mente cada minuto que pasamos juntos. Me acuerdo de 

nuestro primer día de novios. Desde ese momento, lo amé… Sí, muy 

pronto, muy tonto, pero lo quise en pocos instantes porque pensé que 

ninguna persona almacenaba tanta bondad.

Esa noche el aire se respiraba fresco como nunca lo he vuelto a respirar. 

Me sentí feliz y comenzó a formar parte de mi vida y cada momento 

posterior fue mucho mejor. Me esperaba en casa siempre que regresaba 

de viaje y fue lindo saber que siempre vigiló mi regreso. 

No obstante, que lo quise mucho, debo decir que nos lastimamos mucho. 

Hoy no puedo decir, sin sentir vergüenza, que ambos tuvimos la culpa. 

Tengo que decirte que no me interesa raspar más mis heridas; me queda 

claro que debajo de las costras hay más sangre; pero también debo decir 

que duele mucho, me duele mucho... 

Una vez más me siento como hace quince años, me siento decepcionada; 

pero no quiero reprocharle a nadie, ni a mí, ni a él, a nadie... Porque nadie 

tiene la culpa. Sin embargo, quiero confesarte que tengo muchos deseos 

de lastimar, de vengarme y sé que eso no es bueno… Tengo ganas de 

herirlo con la fuerza que él lo está haciendo conmigo; pero esa no es la 

solución.
Fueron tantos los momentos horribles que pasé, fueron tantas mis lagrimas 

derramadas por la tristeza y dolor con que se ensañó el destino, que el 

odio,rencor y decepción por la vida,el amor y a Dios, era lo que guardaba 

mi corazón.
 Hasta hace unos minutos pensé en cambiar radicalmente para que él se 

percatara de lo tonto que ha sido conmigo; pero no quiero vivir 

dedicándole mis acciones a alguien que no me dedica las suyas. 

¿En qué momento caí tan bajo?, ¿en qué momento mi alma se oscureció 

tanto que hoy me desconozco? yo no soy así. Yo soy luz y dicha, yo soy 

amor y placer, yo soy hermosa y mi imagen es oscura porque mi alma se 

está enmoheciendo. Así me siento. Por eso quiero pedirte un poco de 

ayuda; te pido ayuda porque me siento débil; me siento vulnerable y me 

siento triste. Dame fuerza para sacar todo lo que está podrido de mi vida; 

por favor, dame la fortaleza para perdonar y perdonarme. Dame humildad 

y quítame la soberbia que me caracteriza. Dame la humildad para recibirlo 

como “otro hijo tuyo”, sólo así. No quiero verlo y sentir tristeza, enojo ni 

dolor. Quiero verlo y saber que sólo es otra persona que pisa mi camino 

porque entronca con el suyo, pero que no lleva mi mismo rumbo. Dame 

esa sabiduría para entender y respetar las decisiones de las demás 

personas, incluyéndolo. Dame luz y guía mi camino; sé que ya nos falta 

poco.

Hoy que ha pasado el tiempo, comprendo mi gran error de apartarme de 

Dios... mi soledad y dolor no habrían sido tan grandes y eterno, habría 

sentido la compañía Divína.
Hoy amo la vida, vivo enamorada del amor y amo a Dios...Es la paz que 

reina en mi corazón...Gracias Señor Dios, por estar en mi vida.
Se que en este momento hay muchas personas que lo están pasando mal, 

no cometan mi error de alejarse de Dios, solo confíen, tengan fe, todo 

tiene su tiempo...Hay tiempos de tristezas y también de alegría, confiando 

en ti y en Dios, todo pasa más rápido y los momentos malos quedan atrás...
Les deseo amor, paz, felicidad y muchas bendiciones...

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