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viernes, 3 de agosto de 2012

REFLEXIÓN Y ENSEÑANZA PARA VIVIR UNA MEJOR VIDA.



La bomba de agua


Cuentan que un hombre estaba perdido en el desierto y a punto 


de morir de sed, de pronto vio una vieja cabaña 


sin ventanas, sin techo, estropeada por el tiempo. 


El hombre se acomodó en una pequeña sombra 


huyendo del calor del sol desértico y mirando 


alrededor vio, a algunos metros de distancia, una bomba de 


agua, vieja y oxidada. Se arrastró hasta allí y empezó a bombear


 sin parar.


No ocurrió nada y desanimado, se echó en el suelo. De pronto 


notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, le 


limpió la suciedad y el polvo y pudo leer el siguiente mensaje: 


"Para que esta bomba funcione, primero necesitas 


prepararla vaciando en ella, toda el agua de esta 


botella, mi amigo".


PD.: "Haz el favor de rellenar la botella antes de irte."

El hombre abrió la botella y efectivamente tenía agua. La



 botella estaba casi llena de agua. Pero ahora se enfrentaba a un 

gran dilema: Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si echaba 


el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtendría agua fresca, 


bien fría, del fondo del pozo, o quizás no.

Si la bomba funcionaba podría tener toda el agua que quisiera y 



podría llenar la botella para la próxima persona, pero ¿y si no 


funcionaba?

¿Qué debía hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar 



el agua fresca y fría o beber el agua de la botella y salvar su 


vida?

¿Debía perder toda el agua que tenía, esperando que aquellas 



instrucciones poco confiables, escritas no se sabía cuando, 


fueran ciertas?

Con temor, el hombre volcó toda el agua en la bomba y empezó



 a bombear... La bomba empezó a chirriar, pero nada ocurrió.

Al cabo de unos instantes surgió un hilito de agua; después un 



pequeño chorro y, finalmente el agua salió con abundancia.

La vieja y oxidada bomba hizo salir mucha, pero mucha agua 



fresca y cristalina. El hombre llenó la botella y bebió de ella 


hasta saciarse. La llenó otra vez para el próximo que pasara por


 allí, la enroscó y agregó una pequeña nota a la etiqueta.

¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar toda el agua antes de poder 



obtenerla otra vez!


“Necesitas vaciarte de ti mismo para poder recibir todas las 



maravillas que Dios tiene preparadas para ti”

A veces tenemos que soltar lo que tenemos en la mano para que 



Dios pueda bendecirnos con algo mucho mejor. Dios te bendiga!

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