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jueves, 11 de agosto de 2011

EL AMOR DE MADRE. PENSAMIENTOS DE AMOR A LOS 23 AÑOS.



Una mujer se dijo cierto día:
Si hablare a mis hijos de la manera más dulce o con el tono más bajo, pero no lo expreso con amor, de nada serviría. Si les hablase de Dios, de la fe que le tengo y de las cosas que él puede hacer en nuestras vidas; pero no reflejo su amor en mi vida, nada enseño. Si tuviera la oportunidad de regalar lo poco que tengo, para enseñarles a mis hijos a ser desprendidos y a compartir. Pero en mi rostro no-refleja el gozo de hacerlo, nada aprenden.

Así también, la madre amorosa es paciente y bondadosa con su hijo, a pesar de sabiendo lo impertinente que suele ser a veces. Una madre amorosa nunca compara a sus hijos, no tiene celo o envidia por los hijos de otras madres. Nunca es orgullosa por la forma como corrige, trata o maltrata a sus hijos delante de otros. Tampoco es egoísta con otras madres, y comparte sus experiencias vividas, tampoco es ofensiva con otra madre que pasa tiempos difíciles con sus hijos, la alienta.
Una buena madre no impone su opinión para persuadir a sus hijos que hagan lo correcto, más bien los orienta y apoya en sus decisiones. No se irrita ni se enoja por situaciones cotidianas que suelen darse, sino los escucha y lo habla. No es rencorosa con el hijo que no se porta bien y pasa por alto el error, censura el acto y no al hijo.
 Ahora sé...



Si realmente amo a mis hijos les demostraré mi lealtad a toda costa. Siempre les tendré confianza, esperaré lo mejor de ellos y siempre los defenderé. Debo recordar que haber sido madre fue un regalo divino, y que tal vez aprenda las mejores técnicas o siga las indicaciones de los mejores profesionales para tratar u orientar a mis hijos, algún día todo ello llegará su fin, pero el amor que les dé, será eterno.
 Paráfrasis especial para madres
Basada en I Corintios 13
Dedicado a mi madre en vida (mayo 2006)





Miriam Torres Barsallo.Ç



He caminado por mucho tiempo sin rumbo por los nefastos caminos de la vida (23 años no es mucho pero he aprendido bastante), he hecho cosas de las que realmente me arrepiento, aún así, si alguien me preguntara si cambiaría algo de mi vida les diría con toda seguridad que no. Si algo me ha enseñado la vida es que no podemos cambiar lo que somos pero (y esto es lo más interesante), si podemos cambiar en los que nos convertiremos.
La única fuerza mayor que nos impide alcanzar nuestras metas, lo único que nos limita a ser lo que queremos, lo que deseamos ser, es la fuerza de voluntad. He aprendido que si somos lo suficientemente fuertes para saber levantarnos luego de tropezar o caer, de aprender de nuestros errores, pero sobre todo, de saber que no somos perfectos, en algún momento vamos a fallar (somos humanos), la vida es eso, si supiéramos siempre lo que va a pasar entonces la vida dejaría de ser tan interesante.
Tenemos que levantarnos, mirar hacia el frente, hacia nuestras metas, dejar nuestro pasado detrás, enamorarnos, buscar nuestra razón de ser, y encontrarle el sentido a la vida. Y ya que estamos hablando de encontrarle sentido a la vida, tengo algo interesante que contar, es una de esas experiencias que pasan una sola vez en la vida y que nunca quieres que se acaben, pero, al igual que todo lo bueno en esta vida te enfrentas a un dilema, hablo del amor…


Sí, el amor, esa fuerza que no está sujeta a ninguna regla y que desde el principio de los tiempos ha llenado infinidad de páginas en la historia de la literatura, historias que hacen llorar, historias que hacen reír, historias que dan esperanza al corazón quebrantado y sin consuelo aparente, historias, que aunque en algún momento te puedes llegar a identificar con alguno de sus personajes no tienen ni el más mínimo sentido cuando te toca vivir una situación así,
al enfrentar la realidad la ficción sigue siendo ficción y la realidad, por dura que parezca a veces, tenemos que afrontarla y buscar la mejor manera para salir ilesos de este juego de ajedrez de la vida en el que somos simples peones.

Y bien, no les alargo la historia, me he enamorado y es un sentimiento que jamás había sentido, algo inexplicable, es increíble como de un día para otro la vida te da un giro tan amplio que es como si todo lo vivido anteriormente fueran segundos comparados con la pureza de ese sentimiento, sentimiento aquel que te hace decir cosas, escribir reflexiones, escribir cosas sin sentido (justo como lo hago yo ahora), y es que, cuando uno se enamora a veces queda ciego de este mundo y se traslada al plano del amor, donde todo se puede y donde todo se vale. He aquí mi dilema:

Tengo miedo, sí, miedo, lo que más aterroriza a un hombre enamorado es el pensar que esa persona que ama no le corresponde, y más que miedo es inseguridad, inseguridad que te invade en ciertos momentos cuando piensas que es lo que realmente quiere esa persona y no lo logras descifrar. Y te dices a ti mismo, “Viejo, estás enamorado, felicidades” y de repente te invade la duda y dices, mmm...
Y qué tal si me enamoré solo, que tal si esa persona no me ama, me habré obsesionado, y empieza esa mezcla de sentimientos, dudas y emociones que hacen que tu estómago parezca un volcán en erupción, tanto así, que sientes latir tu corazón en el centro de tu estómago y tienes todo el tiempo esa sensación tan rara que aún no puedo explicar.
Luego de razonar todo esto llegué a la conclusión de que nada de lo que pienso tiene sentido, que hay que vivir el momento para saber qué pasará, y que si piensas que esa persona con la que estas en el momento no te corresponde, o que te corresponde pero que quizás tenga dudas, debes hacer lo necesario para hacer que esas dudas desaparezcan.




Debemos de entender que el pasado es historia, que el futuro es incierto y que el presente, sí el ahora (lo que está pasando en este mismo instante) es un regalo que debemos apreciar, vivir cada momento de nuestra vida como si fuera el último y no dejarnos atormentar por esas dudas que consumen nuestra mente y que aunque algunas tienen su razón de ser, (sí, de esas dudas existenciales que te invaden y que no te dejan tranquilo y corrompen tu conciencia), debemos mirar el lado positivo y buscar siempre las opciones positivas, la vida no tiene porque ser siempre negativa.

No quisiera que lo que ahora siento algún día se termine, estoy viviendo los mejores momentos de mi vida en este instante y por fin siento que voy por el camino correcto, voy a superar mis dudas, voy a controlar mis temores y no a dejar que ellos me controlen, voy a vivir la vida plenamente sabiendo que no siempre va a ser placentera, pero que aprenderé a aprovechar los buenos momentos.

Y aunque la primavera termine y el viento del otoño se lleve consigo los pétalos de esas hermosas rosas que ahora se apoderan de mi corazón, la primavera volverá, las rosas volverán a florecer y serán aún más hermosas con el paso de los años, porque el verdadero amor es único y cuando uno se enamora, hablo de enamorarse de verdad, ese sentimiento no desaparece sino que como el buen vino se hace más fuerte con el paso de los años.




Estaba pasando por una situación difícil en ese momento y escribir como me sentía, me ayudó a darme cuenta de muchas cosas.
 Jean Carlos Martínez
Colosenses 3:14

"Y sobre todo, ámense unos a otros, porque el amor es el mejor lazo de unión".


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