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lunes, 22 de noviembre de 2010

REFLEXIÓN DE ENSEÑANZA POSITIVA....COMO PREVENIR DISCUSIONES EN EL HOGAR. "EL AGUA DE LA PAZ"


Hace mucho tiempo En una pequeña aldea vivían un anciano y su anciana mujer.
Todo el día vivían discutiendo y gritándose el uno al otro:
si el anciano decía una palabra, la mujer decía cinco; si el anciano le contestaba con diez, ella con quince. Todo con enojo, gritos, amenazas, sin acordarse a veces el por qué de la discusión.

¿Por qué peleamos? -preguntaba de repente el anciano,
¿Por qué?- ¡por tu culpa!, contestaba la anciana.
No- por la tuya, le respondía el anciano.
Y nuevamente la discusión, el enojo, los gritos. Día a día, año a año.
Un día, se cansaron los vecinos de tantos gritos y se dirigieron a la anciana:

Escuchamos que en lo alto de la montaña, no lejos de aquí, vive un hombre muy sabio, que tiene en su poder el agua de la paz que logra curar a la gente de todo tipo de situaciones, a lo mejor puede lograr ayudarlos y poder de esta manera dejar ustedes de gritar y discutir.

Escuchó la anciana, las palabras de las vecinas, y se dirigió sola a la montaña a encontrar al hombre sabio.
Cómo puedo ayudarla ? -preguntó el anciano al ver a la anciana
Le contó la anciana con lágrimas en los ojos, cuál era su problema con su esposo.

Escuchó el anciano sabio, y se dirigió a su casa, regresando al momento con una botella llena de agua. Dijo unas cuantas palabras , se la entregó a la anciana y le dijo:


-Toma esta botella de agua, y cuando comience su esposo a pelear, discutir, maldecir, etc…
toma unas gotas de esta botella, y mantén el agua en tu boca.
No la escupas ni la tragues hasta que tu esposo se calme. Haz así cada vez que comience la discusión, si lo haces, ellas llegarán a su fin y dejarán de discutir y pelear.

¡¡¡Gracias!!! – respondió la anciana, y regresó a su casa con la botella llena de el agua de la paz.
Cuando la escuchó su esposo entrar, comenzó con sus gritos: “¿dónde estuviste?, La anciana, sin contestarle, tomó un poco del agua y la mantuvo en su boca.
Mientras el anciano seguía gritando y discutiendo. Y ella calló.
Vio el anciano que ella no le contestaba, y también calló.
La anciana preparó la comida mientras susurraba una alegre melodía.
Después de una hora, nuevamente empezó el anciano a pelearle, “¡Mira la casa!, ¡sucia y desarreglada!”.
La mujer se sintió ofendida y quiso responderle, pero en vez de ello, tomó un poco del agua de la botella, y calló.
Vio el anciano que ella no le respondía, y también calló.
Y así ocurrió una y otra vez. Cada vez que él comenzaba a discutir, ella tomaba del agua y esperaba que él se tranquilice.

Y cuando ella tenía ganas de discutir o gritar, tomaba del agua hasta calmarse.
Con el tiempo, dejaron los ancianos de discutir, pelear y gritar. Y aprendieron a vivir con una gran tranquilidad.
Ella le contó sobre el agua de la paz y juntos decidieron subir a la montaña a agradecer al hombre sabio, por aquella agua con extraños poderes que cambió sus vidas.

“No es un agua con poderes la que les he dado, sino agua común y corriente , la acción de controlarse es la que les enseñó a vivir sin peleas y gritos, dándose tiempo antes de responder, pensando qué y cómo decir las cosas”

Se miraron la anciana y su anciano esposo y sonrieron.
Y así continuaron su vida juntos, con la importante enseñanza.
Apocalipsis 3:20

"Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz

 y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo".

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