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viernes, 18 de diciembre de 2009

EL TENER UN AMIGO ES CAMINAR FELIZ EN UN ARCO IRIS LLENANDO EL ALMA DE COLORES...






Si tienes un amigo has merecido un don divino. La amistad es leal, sincera, desinteresada, es la verdadera comunión de dos almas. Es más fuerte que el amor, porque este suele ser celoso, egoísta y vulnerable. La amistad perdura y se fortalece a través del tiempo y la distancia.

La amistad no se conquista, no se impone se cultiva y se abona con pequeños detalles de cortesía, ternura y lealtad, se riega con aguas vivas del desinterés y de cariño silencioso. El recuerdo del amigo lejano, del amigo de niñez o de juventud produce la íntima alegría de a vernos conocido.

La felicidad del amigo nos da felicidad, sus penas se vuelven nuestras porque hay un maravilloso lazo invisible que nos une a los amigos.
La amistad es bella, sobre toda la ponderancia.
La amistad es la “familia” con la que elegimos compartir todos los momentos de la vida y que pase el tiempo que pase siempre están en nuestro corazón...
Cuando una amistad se ha fortalecido con el tiempo y las experiencias buenas y malas, esa amistad llega a crecer al grado de convertirse en una relación filial, es decir, la unidad y el vínculo que crea la hermandad. El hermano lleva la misma sangre pero el amigo convertido en hermano se ha unido por la sangre y el corazón, el alma misma. 

Amig@ es...
Aquel quien, cuando te vas, te extraña con tristeza
Aquel quien, a tu retorno, te recibe con alegría
Aquel cuya irritación jamás se deja notar
Ese es a quien yo llamo un amigo.

Aquel quien más pronto da que pide
Aquel quien es el mismo hoy y mañana
Aquel quien compartirá tu pena igual que tu alegría
Ese es a quien yo llamo un amigo.

Aquel quien siempre está dispuesto a ayudar
Aquel cuyos consejos siempre fueron buenos
Aquel quien no teme defenderte cuando te atacan
Ese es a quien yo llamo un amigo.
Dios bendice la amistad sincera...

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